Aquel caos en Chipre de la convulsa España de Clemente


Egomitis, Gogic y Spoljaric podrían claves lingüisticas para adentrarse en la saga de cómics de Astérix, sin embargo, son nombres que forman parte de «la derrota más humillante de la historia del fútbol español», tal y como destacaban las crónicas deportivas de una calurosa de noche de septiembre de 1998 en Larnaca. Fue la última vez que la selección española absoluta de fútbol jugó en Chipre y recibió un correctivo humillante, denigrante y vergonzoso, según los cronistas enfurecidos que asistieron al encuentro que dio por finiquitada la etapa de Javier Clemente en el banquillo de España. El duelo fue la gota que colmó un vaso que se había llenado durante los últimos torneos: la Eurocopa de 1996 celebrada en Inglaterra, y la Copa del Mundo de Francia, en 1998.

El público chipriota vivió la fiesta jamás celebrada en un país, tradicionalmente puente principal entre los tres continentes, África, Asia y Europa, que pertenece al tercer mundo futbolístico. La Roja vuelve a pisar este jueves la isla del mar Mediterráneo un cuarto de siglo después, y la actualidad recuerda, además de con el duelo de los hombres de Luis de la Fuente, ya clasificados para la próxima Eurocopa, aquella España de Clemente, que entre 1992 y 1998 vivió una etapa convulsa, a través de un documental en Movistar +.

La derrota en Larnaka, el primero de la fase de clasificación hacia la Eurocopa 2000, ante un equipo repleto de aficionados que ocupaba el puesto 78 del ranking FIFA se convirtió en una cuestión de estado y en otro bochorno mundial para la Federación Española antes del reciente terremoto vivido con el caso Luis Rubiales. Tras el fracaso en el Mundial de Francia, comenzaba un nuevo curso escolar para la selección, y con el atropello en Chipre hubo pronunciamientos políticos y peticiones al presidente de entonces, Ángel María Villar, de decisiones drásticas. «Hemos llegado a un acuerdo. Ni me han cesado ni he dimitido. No os he tenido miedo nunca ni merecéis que yo os lo tenga (a la prensa)», dijo el técnico vasco en su adiós tras seis intensos años dirigiendo el combinado nacional. Un entrenador que nunca dejó indiferente.

«La actuación del equipo fue tan triste que convirtió a los jugadores de Chipre, uno de los países más pobres futbolísticamente del mundo, en verdaderas figuras de nivel mundial», apunta una de las crónicas de la época rescatada de la hemeroteca. Al de Baracaldo le salió caro el invento llevado a cabo en el estadio Antonis Papadopulos. Clemente pareció retirar a quienes le acusaban de defensivo y se le fue la mano. Sacó de inicio a cinco delanteros: Etxeberria, Luis Enrique, Raúl, Alfonso y Morientes, en un partido que terminó tres a dos en tierras chipriotas que completó en el once con Cañizares, en portería. Míchel Salgado, Alkorta, Nadal y Sergi, en la línea defensiva, y Fernando Hierro, que llevaba dos años jugando de central en el Real Madrid, como único mediocentro.

Aquella selección, con José Antonio Camacho en el banquillo, terminó clasificándose para la Eurocopa 2000, pero Chipre ya había entrado en la historia de una España. Un país que en los últimos años se ha convertido en un lugar cómodo y popular para el futbolista español. Hasta 16 jugadores y cuatro entrenadores disputan actualmente a liga del país, que cuenta con 14 equipos y en la que destaca el AEK Larnaka, con cinco futbolistas nacionales dirigidos por Oltra José Luis, ex de Mallorca, Tenerife o Granada.

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